21 días para cambiar un hábito ¿Por qué?

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A menudo se dice que si durante 21 días consigues instaurar un nuevo hábito, esta costumbre quedará ya adquirida. Por ejemplo, dejar de fumar, evitar la comida basura, no quedarse hasta altas horas mirando internet…  ¿Es por arte de magia?

Según William James, uno de los padres de la psicología moderna, existen dos tipos de hábitos: los innatos y los aprendidos. Nosotros no podemos eliminar un hábito innato o aprendido, si no que solamente podemos sustituir un hábito por otro. Los hábitos tienen un papel destacado en el día a día de todo individuo: simplifican los pasos necesarios para obtener un determinado resultado, hacen que dichos pasos sean más exactos y disminuyen la fatiga. Asimismo, hacen que la atención consciente dedicada a la ejecución de esos actos sea menor, automatizando la conducta y haciéndola más fluida.

Primer paso

El primer paso es fijarnos en plantear los cambios en positivo, lo que queremos que ocurra. Por ejemplo, en vez de pensar en dejar de fumar, podemos sustituir este hábito por otro como masticar un chicle después de comer. En vez de evitar la comida basura, comer diferentes verduras cada día. En vez de no quedarse mirando internet, leer un libro que nos apasione. Adquiriendo un buen hábito, desechas el malo.

Nuestro cerebro no entiende la palabra NO. Si le dices no pienses en un elefante volando, ¿qué harás? ¡pues pensarlo!

Para lograr los cambios, debemos reprogramar el cerebro enfocándonos en lo que tiene que hacer, en vez de lo que NO tiene que hacer.

¿Cómo instaurar una nueva pauta en el cerebro?

Plasticidad neuronal: el aprendizaje de nuevos hábitos puede tener un efecto en la estructura física del cerebro estableciendo nuevas conexiones en los circuitos neuronales, pues el cerebro es un órgano moldeable y cada nuevo aprendizaje lo reconfigura.

William James también define que existen tres pautas para modificar un hábito:

  1. Determinación: crea un entorno que facilite el cumplimiento del nuevo hábito
    “Para lograr la adquisición de un nuevo hábito, o el abandono de uno viejo, debemos lanzarnos con una iniciativa lo más fuerte y decidida posible. Debemos tratar de concatenar todas las circunstancias que podrían reforzar los objetivos correctos. Propicia un contexto que potencie tu nuevo camino, adquiere compromisos incompatibles con el viejo hábito, realiza un compromiso público, si la ocasión lo permite. En resumen, rodea tu decisión de todas las ayudas que se te ocurran.”
  2. Disciplina: sé constante con la repetición y premia el placer a corto plazo vs el inmediato
    “No te permitas ninguna excepción hasta que el nuevo hábito esté realmente implantado en tu vida. Cada recaída es como dejar caer un ovillo que estás tratando de enrollar; un simple descuido logra deshacer muchas de las vueltas que pasaste horas liando. La continuidad del entrenamiento es la clave que hace que el sistema nervioso funcione de forma infalible…”
  3. Motivación: recuerda para qué o porqué quieres adoptar el nuevo hábito
    “Aprovecha la mínima oportunidad para actuar de acuerdo con los cambios que decidas hacer, y cada aliciente emocional que experimentes, que te guíe hacia los hábitos que aspiras a adquirir.”

¿Pero por qué 21 días?

Maxwell Maltz, un reconocido cirujano plástico, ya analizó esta integración de nuevos patrones en la década de los cincuenta al observar que, tras una operación plástica, por ejemplo de nariz, la media que tardaban los pacientes en acostumbrarse a su nuevo aspecto era de 21 días. Observó también que el síndrome del miembro fantasma en los amputados seguía el mismo patrón de los 21 días.

Las personas sentimos y actuamos en función de la imagen que nos formamos de la realidad, no de la realidad en sí, de modo que acostumbrarnos a una nueva imagen de la realidad requiere un periodo de tiempo de adaptación mínimo de 21 días. Y esto mismo se cumple con los hábitos y costumbres, es necesario un período de afianzamiento de la nueva conducta.

Lo importante para cambiar un hábito…

Empieza ya. No importa si al principio no lo haces perfecto, con la repetición e iniciativa no te darás cuenta y habrás modificado un hábito por otro.

Revisa los cambios de hábitos de tus propósitos para este año, priorízalos, enfócalos en positivo… y empieza hoy.

“No dejes para mañana lo que puedas empezar hoy.”

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Beatriz Ariza Rossy

    Laia, gracias como siempre por la excelente calidad de tus artículos, tan profundos y rigurosos desde el punto de vista teórico como útiles desde el punto de vista práctico. Beatriz.

  2. Yasmin Ruiz

    hasta hacen dos meses nunca había escuchado del tema de la marca personal, con poca información pero mucho interés he comenzado el camino. El método que sugieren me parece fantástico. Aunque no entiendo mucho la diferencia entre el Branding y el coaching? Luego les cuento como me va…

    1. Laia Arcones

      Hola Yasmin,
      Gracias por tu mensaje. Es cierto que el Personal Branding es un tema aún no muy conocido, pero que puede ayudarnos mucho a nivel profesional y personal. El Personal Branding y el coaching tienen en común que ambos son proceso de mejora personales con metodologías concretas para alcanzar nuestros objetivos. El Personal Branding se centra concretamente en metodologías basadas en las estrategias de las empresas donde se trata de venderte a tú mismo como un producto para potenciar tu marca personal. El coaching tiene influencias de la filosofía y la psicología y se basa en estas disciplinas para desarrollar su modelo.
      Un saludo,
      Laia

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