Vístete para el puesto que quieres, no para el que tienes….

el diablo viste de prada

Este fin de semana he tenido una conversación muy entretenida sobre cómo ir vestido al trabajo. Si hay que elegir entre cómodo o concorde ¿Qué elegirías?

Igual de importante que es el packaging para un producto, lo es el vestuario para una persona. Es una parte de la marca personal que transmitimos día a día, a todas las personas que nos ven (desde la persona de recepción al jefe máximo, pasando por los compañeros, proveedores, clientes, repartidores, los vecinos, el panadero, tu familia….)

Si hablamos en el ámbito laboral, se recomienda siempre ir vestido para la posición a la que aspiras tener, ya que esto influye en las personas que deben tomar las decisiones y facilita que te imaginen en el puesto que aspiras.

En el trabajo en general, se dice que te tratan como te ven. A mí me parece una afirmación muy fuerte, pero puedo constatar por mi experiencia que es así.

La regla de oro es “Menos es Más“, no hay que entrar en excesos, si no en prendas que nos favorezcan y ayuden a transmitir la imagen que queremos. Demasiado maquillaje, complementos muy llamativos, zapatos manchados, camisas sin planchar, pelo o barba sin arreglar, trajes desconjuntados, ropa deshilachada, camisetas ajustadas o demasiado anchas… todos los detalles cuentan y hablan de ti.

Atención a:

Los Viernes Casuals: ya que no se debe ir de fin de semana y confundir comodidad con ropa informal (por ejemplo, no se aconsejan jeans)

Los días que no trabajamos en la oficina: ya que también transmitimos marca a nuestros clientes o donde vayamos a trabajar.

Los meses de verano: ya que no implica poder usar vestiditos playeros, pantalones cortos, chanclas o sandalias informales, aunque haga calor.

Las cenas o fiestas de empresa: ya que no hay que abusar de los escotes, faldas cortas, transparencias, ni lentejuelas (no son una boda).

Las entrevistas de trabajo: siempre es mejor pecar de más arreglada que de menos, ya que si te pasas se puede explicar por tu interés en causar una buena impresión para conseguir la posición, pero si te quedas corto puede provocar que supongan que no estás realmente interesado en la posición.

Nos se trata de perder tu personalidad e ir uniformado, sino de llevar la vestimenta adecuada y concorde con tu profesión y tu morfología, incluyendo tus toques personales y diferenciadores con elegancia y sentido común.

A menudo tu imagen no es solo la tuya, si no que también estas representando a la empresa que te contrata.

Todos aquellos que queréis archivar el traje, espero que os haya convencido y animado a cuidar vuestro packaging ; )